miércoles, febrero 07, 2007

Sunset

"Tu casa a la hora del sunset es como para venir y no hablar con nadie", dijo mirando hacia la calle. Ella sonrió en respuesta. Él sólo sonrió.

Cuatro pisos abajo la gente caminaba paseando su alegría con el mar de fondo. De fondo y horizonte.

Algunos globos de colores luchaban por escapar mientras un perro citadino saltaba como si hubiese visto mar por primera vez.

El aire parecía retomar prestigio. Su abrazo de brisa se sentía cercano.

El pasto parecía más verde. Y al fondo tras el horizonte mar, el sol poniente. Naranja fundido, casi rojo. Más rojo que verde.

3 comentarios:

DarKarL dijo...

Sol y mar en un día de verano
hacen olvidar el invierno
pero sin ella de la mano
se convierte en un infierno ...

TRuLy dijo...


Y es que nacio para sentirlo,
para percibir en sus rayos el poder de su amor,
vivo a diario pensando en lo vivido,
todo sigue igual alla donde estas..
con este atardecer de emocion que pronto se va acabar,
ya pronto te iras,
le daras paso a un anochecer con/sin amor aqui donde muero yo y sin miedo por fin me voy.

Peregrino dijo...

Los sunsets siempre son evocadores, generadores y cómplices de miradas y silencios, como el propuesto; pero, como todo es efímero, se evade con una rapidez que doblega, hasta que llegue el siguiente.

Nos leemos.